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¿Cuándo un jugador es un buen compañero?

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1.   Anima a tus compañeros, tanto en la competición, como en el día a día de los entrenos. Esas palabras siempre son escuchadas y fortalecen a tus compañeros.

2.   Interésate por conocer los puntos fuertes y las debilidades de tus compañeros para ayudarles a mejorar. Reconoce sus avances.

3.   Felicítalos por sus progresos y comprende y disculpa los errores de un compañero.

4.   No seas egoísta por querer jugar siempre, aprende también a ver jugar a tus compañeros cuando así lo decida tu entrenador y se honesto en no jugar cuando físicamente no te encuentres en las condiciones adecuadas.

5.   Tienes que verte como una pieza más del engranaje del equipo. Sin fijarte únicamente en tu actuación personal. Comprende que el equipo somos todos y cualquier aporte al mismo por pequeño que sea, es importante.

6.   Interésate por conocer las inquietudes y factores que afectan a tus compañeros, sin preocuparte solamente del aspecto deportivo.

7.   Evita entrar en conflictos y contribuir a que exista en cada ocasión un ambiente de unión y amistad en el equipo.

8.   Contribuye a la unidad del equipo, sin crear grupitos, que dividan al equipo.

9.   Facilita que se te puedan decir las cosas. Si se trata de una corrección, acéptala con buena cara –sin recriminaciones- y agradece ese gesto siempre costoso del compañero.

      10. Igualmente, di las cosas que piensas a la cara. Hazlo sin rodeos, pero con delicadeza.

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