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¿Qué puede causar una lesión muscular?

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Una lesión en el músculo puede ser causada por diversos factores, unos causados directamente, como un golpe directo o caída, típico de los deportes de contacto, y otros debido a un mal condicionamiento físico. Independientemente de los factores nutricionales que son de suma importancia, la mala preparación, un mal calentamiento muscular, un programa de estiramientos inadecuado, etc., son las causas más habituales que predisponen a una lesión muscular.

Algunas de las causas que pueden provocar la aparición de lesiones musculares son las siguientes:

Tecnológicas:

Debidas a la utilización de un material inadecuado, a un mal calzado, a movimientos defectuosos, a una mala técnica y gestos técnicos, etc. Una técnica depurada a la hora de realizar las tareas y ejercicios y, realizar los apoyos de manera correcta elimina posibilidades de lesión.

Trabajo excesivo:

Suele aparecer al final de los partidos. Trabajo en anaerobiosis, produciendo el cuerpo demasiado ácido láctico y acidosis intrafibrilar. Se produce una perturbación en los cambios iónicos de la membrana. Esto se agrava por la continuación del esfuerzo y se instala un círculo vicioso ya que se impide la llegada del aporte sanguíneo y oxígeno por la contracción y no se elimina el ácido láctico.

Mala preparación para la actividad física:

Realizar el calentamiento y estiramientos de la musculatura, centrándose de manera específica en las zonas de mayor exigencia y, teniendo en cuenta el tipo de actividad a realizar.

La temperatura:

Las altas temperaturas y el calor producen un exceso de sudoración y pérdida excesiva de los iones de potasio, sodio, magnesio y agua.

El frío puede provocar que no haya un buen aporte sanguíneo al músculo debido a la vasoconstricción.

Cambio de entrenador:

Cuando se produce un cambio de entrenador en un equipo, no sólo cambia este cargo, muchas veces también trae consigo el cambio de preparador físico y otras ocupaciones.

Normalmente un entrenador nuevo viene a un equipo porque el anterior ha fracasado en sus objetivos. Cada entrenador tiene una forma de plantear los entrenamientos, los partidos y puede que intensifique los entrenamientos para que sus sistemas sean captados con la mayor brevedad posible.

Esto hace que aumente el número de sesiones de entrenamiento y hay veces en la que la recuperación post-esfuerzo no es la suficiente.

Si el cambio se produce en el preparador físico ocurre algo muy parecido. No todos trabajan de la misma manera y puede que al principio este cambio afecte a los jugadores y a sus músculos.

Cambio de superficie de entrenamiento:

Las inserciones musculares sobre todo son las que se ven más afectadas por estos cambios.

Un equipo de élite dispone de suficientes instalaciones para cuando un campo de entrenamiento se encuentre en mal estado, cambiarlo por otro. En los equipos de divisiones inferiores los medios no son los mismos. Sólo se suele disponer de un único campo o en su defecto de otros no de las mismas condiciones.

Hay veces que cuando no se dispone de campo o debido a las condiciones climatológicas se recurre a realizar los entrenamientos en pabellones cubiertos, en la playa, en el bosque etc. y esto trae consigo que el cuerpo se tiene que adaptar a distintos tipos de dureza del terreno.

La amortiguación no es la misma en cemento, en parquet o en arena que en césped, y la fuerza que el cuerpo tiene que hacer para adaptarse a estos cambios no es la misma. Si esto ocurre varias veces seguidas y de forma continuada los músculos se ven afectados por sobrecargas.

Desequilibrio muscular:

Este puede ser uno de los motivos más frecuentes de lesiones musculares. Cuando se realiza un movimiento, existe un músculo que es el que realiza la función principal, otros sinérgicos y otros antagonistas.

Para que un movimiento se realice se necesita un grupo muscular que contraiga (agonistas), un grupo muscular que se relaje (antagonistas ) y una musculatura que ayude a las anteriores a realizar el movimiento (sinérgicos).

Para que un músculo pueda contraerse correctamente necesitamos que otro se relaje y deje hacer el movimiento con normalidad. Si el músculo que realiza el movimiento es demasiado fuerte en relación a su antagonista, éste puede que no soporte esa tracción y rompa en un momento del movimiento. Una descompensación entre estos grupos musculares puede ser causa de lesión.

Incoordinación muscular:

Como puede ocurrir, por ejemplo, en el fallo de un golpeo al balón.

Frenadas bruscas:

Cuando ocurre esto, se produce un aumento de la presión intramuscular y hay veces que el músculo no la soporta y se rompe.

Factores internos:

Tienen que ver con el estado nutricional del jugador, la mala alimentación, las infecciones, etc. Los siguientes parámetros deben estar equilibrados para evitar riesgos:

- Equilibrio adecuado de sales y electrolitos.

- Existencia de reservas de energía en el músculo (glucógeno).

- Estado nutricional equilibrado antes y durante la práctica deportiva.

Falta de descanso:

Se aprecia en equipos no profesionales, sobretodo en jugadores que al final de una temporada continúan jugando al fútbol playa, fútbol sala, o a otros deportes sobrecargando de forma innecesaria la musculatura.

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