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Los objetivos como fin de la metodología.

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No podemos pretender encontrar una única metodología universal que nos sirva para las más diversas situaciones que dentro del mundo del fútbol se nos van a presentar, pero lo que si podremos obtener son unas pautas de actuación que nos permitan afrontar con eficiencia las dificultades que conlleva el proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Cómo sabremos que nuestro método es eficiente?.

Podemos decir, que si conseguimos que nuestro sistema sea válido para la totalidad de los componentes del equipo, alcanzando un elevado nivel de asimilación en el menor tiempo posible, habremos sido eficientes.

En el fútbol alevín, infantil y juvenil la escasez de medios y tiempo suelen ser nuestro compañero de trabajo. Será fundamental conseguir un alto nivel de eficiencia con una organización, una difusión de la información y unos medios de control adecuadamente seleccionados de acuerdo a las circunstancias del grupo con el que estamos trabajando, para asegurar que la difícil pero maravillosa tarea de entrenador alcance el buen puerto deseado.

Cuando afrontamos nuestra labor de entrenador con cualquier grupo humano, escuela de fútbol, equipo, etc., algo que debemos tener perfectamente establecido de antemano son los objetivos, es decir, los resultados que deseamos alcanzar y que plantearemos en función de las diferentes variables que tengamos a la hora de trabajo.

Sin objetivos claros nuestro trabajo podrá fácilmente ir a la deriva de la improvisación y sin rumbo fijo.

CLASIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS SEGÚN LO QUE QUEREMOS CONSEGUIR Y LA CONDUCTA QUE ESPERAMOS OBTENER DEL JUGADOR:

a.- Los objetivos cognitivos:

Son aquellos objetivos que tienen que ver con la memoria o reconocimiento de conceptos a partir de las capacidades intelectuales del jugador.

- Conocer las reglas de juego básicas.

- Conocer diferentes conceptos y términos vinculados con el deporte del fútbol.

- Identificar los diferentes puestos específicos que existen en el fútbol.

- Distinguir entre las funciones ofensivas y las defensivas.

b.- Los objetivos motrices:

Son aquellos objetivos que tienen que ver con el desarrollo motriz y la habilidad o destreza a partir de las capacidades físicas del jugador.

- Utilizar diferentes habilidades motrices básicas (carrera, saltos, giros, etc.).

- Experimentar habilidades motrices específicas (coordinación ojo-pie, ojo-cabeza; controles, golpeos, conducciones, etc.)

- Desarrollo de las cualidades físicas básicas: resistencia, velocidad, fuerza y flexibilidad.

C.- Los objetivos afectivo-sociales:

Son aquellas que describen actitudes, valores y normas sociales que se desarrollan en los jugadores.

a.- Desarrollar buenas relaciones entre los miembros del equipo.

b.- Favorecer situaciones de colaboración.

c.- Compartir y respetar el material deportivo del equipo.

CLASIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS SEGÚN LA EDAD DE LOS JUGADORES:

a.- Etapa de iniciación deportiva:

- Buena comprensión del juego colectivo.

- Conocer las principales estrategias ofensivas y defensivas.

- Desarrollar las capacidades perceptivo-motrices, relativas al espacio y al tiempo.

- Desarrollar las capacidades físicas básicas: agilidad, flexibilidad, movilidad, velocidad, coordinación, destreza, resistencia.

- Desarrollar las capacidades técnicas básicas: toque, golpeo, control, conducción, regate, pase y tiro.

- Desarrollar actitudes y valores deportivos.

b.- Etapa de perfeccionamiento técnico deportivo:

Los jugadores deben aplicar a la competición los aprendizajes técnicos-tácticos adquiridos en la etapa globalizada de iniciación.

- Adquirir los fundamentos técnicos específicos del fútbol.

- Desarrollar capacidades físico-orgánicas: resistencia, movilidad, agilidad, velocidad, coordinación.

- Mejorar el comportamiento táctico.

- Favorecer la mejora de las actitudes y valores deportivos: esfuerzo y voluntad, sociabilidad, respeto.

CLASIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS SEGÚN SU VOLUMEN:

a.- Objetivos generales.

Los objetivos generales, expresan un propósito muy amplio, sin referirse a ninguna actividad en concreto. Por ejemplo, desarrollo de la capacidad de desplazar el balón sobre el terreno de juego.

b.- Objetivos específicos.

Los objetivos específicos, son más concretos, indicando contenidos que el entrenador impartirá relacionados con el objetivo. Por ejemplo, aprendizaje y/o mejora del tiro a puerta.   

c.- Objetivos operativos.

Los objetivos operativos, son los que establecen de una manera perfectamente medible aquello que el jugador debe conseguir y que es constatable tanto para el entrenador como para el jugador.

Para poder determinar adecuadamente estos objetivos operativos debemos tener en cuenta: 

a.- Las condiciones en las que se realizará la tarea. Por ejemplo: tiempo que transcurre entre un lanzamiento y otro, tipo de superficie y de calzado, etc.

b.- Establecer claramente cómo se debe realizar la tarea. Por ejemplo: golpear el balón con el empeine interior del pie que el jugador desee o que nosotros le indiquemos, la distancia de carrera, etc.

c.- Determinar cuándo se consigue el objetivo de forma satisfactoria, quedando bien expuesto para que el jugador también tenga referencia clara de lo que debe conseguir. Por ejemplo: traspasar la portería al menos 7 veces de 10 intentos por la zona marcada.  

Por tanto podemos enunciar el objetivo operativo así: Realizar con el empeine interior 10 tiros a puerta, 5 con cada pie, desde el punto de penalti de los cuales al menos 7 han de traspasar la portería por la zona delimitada por las banderas situadas a 2 metros de cada poste y cuye altura alcanza el larguero.

Veamos ahora las ventajas e inconvenientes de la utilización de este tipo de objetivos operativos:

Ventajas:

a.- Fácil estructuración de la enseñanza por parte del entrenador.

b.- Permite al entrenador operar a nivel de individualización.

c.- El jugador posee unas pautas muy concretas lo que le facilita un camino claro para realizar el trabajo.

d.- Se expresa claramente para el entrenador y el jugador su meta.

e.- Se puede valorar clara y objetivamente el resultado del entrenamiento. 

Inconvenientes:

a.- Son objetivos a corto plazo y pueden hacer olvidar nuestras metas a largo plazo, pero solo se producirá esto si no planificamos adecuadamente.

b.- Determinan objetivos operativos de fácil medición pero sin sentido en sí mismos, para lo cual debemos saber bien que queremos conseguir y de esa forma plantearlos adecuadamente, enfocados hacia lo importante.

c.- Debemos plantear un gran número de objetivos operativos para que abarquen toda nuestra labor formativa

d.- Rigidez del programa si no sé es capaz de dar flexibilidad al desarrollo del trabajo.  

Siempre que hablemos de objetivos debemos tener presente otro concepto que nos permitirá la consecución de estas metas. Este concepto es el de la planificación que podríamos definirla como la determinación de unas acciones en el tiempo futuro, encaminadas a la consecución de unos objetivos previstos.

El proceso que hay que seguir en la planificación es:

a.- Definición de los objetivos generales.

b.- Análisis y evaluación de los factores implicados en la consecución de los objetivos, tanto del jugador como de las disponibilidades materiales. Estimación de las posibilidades. 

c.- Determinación de los objetivos operativos.

d.- Valoración del plan de acción. Secuencia de acciones a tomar para alcanzar las objetivos previstos.

e.- Implantación del  plan de acción. Motivación y organización de medios humanos y materiales

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