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Concepto, necesidades y objetivos.

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INTRODUCCIÓN:

Cuando pensamos en la planificación de los entrenamientos de un determinado deporte de equipo, en el caso que nos ocupa, fútbol, lo hacemos buscando el mayor rendimiento posible, acercándonos lo máximo a su mayor potencial, siendo nuestro objetivo alcanzar este potencial y mantenerlo a lo largo de la temporada.

La estructura condicional de este deporte podría definirse como interválica y acíclica, donde se producen situaciones con esfuerzos de carácter discontinuo y de intensidades variables de forma aleatoria, respondiendo a las distintas fases y exigencias del juego. La cantidad y calidad de estos esfuerzos estará claramente influida por su capacidad física.

CONCEPTO DE RESISTENCIA:

Dentro de las definiciones de resistencia que podemos encontrar, en líneas generales, hacen referencia a la capacidad de resistir la fatiga durante un esfuerzo, manteniendo el rendimiento de forma eficaz. Cuando aplicamos esta definición al fútbol, la mayoría de los autores coinciden en definirla como la capacidad física y mental de retrasar y resistir el cansancio en esfuerzos prolongados, mejorando la capacidad de recuperación después de ellos.

Pero, esta definición no deja de ser todavía demasiado general, por ello hacemos alusión a la realizada por Massafret (1993), la cual creo más completa al caso que nos ocupa: “Capacidad condicional que nos permite soportar física y psíquicamente una carga específica de trabajo (partido, competición), a una intensidad variable, durante un periodo de tiempo determinado, manteniendo el nivel óptimo de rendimiento, tanto en la ejecución del gesto técnico (tareas coordinativas), como en la toma de decisiones (tareas cognitivas), permitiéndonos a su vez, la recuperación durante los periodos de pausa del juego”.

Cuando hablamos de resistencia, abarcamos un concepto más amplio que el meramente condicional. Nos estamos refiriendo a los componentes táctico y técnico.

CONCEPTO DE RESISTENCIA APLICADO AL ENTRENAMIENTO INTEGRADO:

En la actualidad puede decirse que se ha pasado de entrenamientos generales para la mejora de las diferentes capacidades físicas, a adaptaciones específicas de los diferentes sistemas de entrenamiento con lo que llamamos entrenamiento integrado, definido como “la preparación integral física-técnica-táctica consistente en favorecer el desarrollo de las cualidades en el contexto en que intervienen en competición (Antón 1994).”

Se trata de realizar un entrenamiento estructurado (Mombaerts, 2000 ) en el que integraremos un conjunto de tensiones psicológicas, tácticas y físicas, para reproducir con la mayor exactitud posible las características y condiciones de juego a las que el futbolista se enfrenta en competición.

Además, intentaremos que estas situaciones de entrenamiento, tengan una intensidad semejante a la competición, para poder trabajar con el futbolista la rapidez de percepción, ejecución y decisión, indispensables para optimizar el rendimiento en el partido.

El cambio constante de la densidad del juego así como la alternancia de situaciones tácticas que el jugador debe resolver, derivan en un trabajo fundamentado en la variabilidad de las tareas de entrenamiento provocando en el jugador una resolución de problemas de forma continua.

Actualmente, encontramos una clara tendencia en este deporte hacia un ritmo de juego cada vez más elevado. No se evoluciona hacia incrementos en la distancia total recorrida, sino en el aumento del número de acciones próximas a la máxima intensidad, que en definitiva son las determinantes para el juego.

NECESIDADES DEL ENTRENAMIENTO DE LA RESISTENCIA EN EL FÚTBOL ACTUAL:

Si analizamos un partido de fútbol, como norma general, hay una pérdida de rendimiento en los jugadores debido a la fatiga a lo largo de dicho encuentro (estudio de Mohr et al 2003), lo que justifica la necesidad del entrenamiento de la resistencia en el futbolista, dirigido a mantener unos niveles de rendimiento óptimos en las últimas fases del juego. Además, mejorando esta capacidad condicional, influiremos de manera positiva en la capacidad de percepción del jugador en las situaciones de fatiga (influyendo en el rendimiento técnico –táctico).

Otro aspecto importante hace referencia a la importancia del trabajo sobre acciones de máxima intensidad, que son, con normalidad las determinantes en el resultado final.

Aceptando que la capacidad perceptiva, decisional y de ejecución tienen, al menos, la misma importancia que la capacidad condicional, justificaríamos la inclusión del trabajo conjunto técnico-táctico en las sesiones de entrenamiento de la resistencia.

Si además le añadimos el componente cognitivo del principio de contextualización del entrenamiento (realizar situaciones de trabajo donde se reproduzcan situaciones similares al juego real ya que no es conveniente en el entrenamiento utilizar demasiadas tareas descontextualizadas del juego real, ya que carecen de significación), favoreceremos la velocidad y precisión en la toma de decisiones.

No obstante, no debemos olvidar el trabajo de la resistencia aeróbica, ya que si bien es cierto que las acciones más importantes son a velocidades elevadas, hay que tener en cuenta que la recuperación de esas acciones es a expensas del sistema aeróbico, por lo que un adecuado nivel de desarrollo de este sistema será importante para un rendimiento óptimo del futbolista.

OBJETIVOS DEL ENTRENAMIENTO DE LA RESISTENCIA EN EL FÚTBOL:

Podemos enumerar, citando a Weineck (1994), (recogido de Máster Universitario en Preparación Física en Fútbol (Metodología de la Resistencia en Fútbol), los objetivos del entrenamiento de la resistencia:

a.- Aumentar la capacidad física, permitiendo una participación más larga e intensa.

b.- Mejorar la capacidad de recuperación, compensando los descensos de las fuentes de energía y mejorando la recuperación en partidos y entrenamientos.

c.- Reducir el riesgo de lesiones.

d.- Aumento de la resistencia psíquica, ya que se toleran mejor los esfuerzos.

e.- Reducir el número de errores ocasionados por el cansancio.

f.- Minimizar el número de errores técnicos y tácticos, ya que se mantiene la concentración durante más tiempo.

g.- Conseguir que la velocidad de reacción sea constantemente alta, relacionado con la recuperación de los esfuerzos.

h.- Mejora de la salud.

(Este artículo “Resistencia general y específica en fútbol” es obra de Miguel Ángel Sáez Soriano (Licenciado en ciencias de la actividad física y del deporte, máster de preparación física en fútbol y preparador físico de las escuelas del Atlético de Madrid) y ha sido extraído de las jornadas técnicas de 2005 del Comité de Entrenadores de la Federación de fútbol de Madrid).

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