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Preparación física 1: Concepto, características y objetivos.

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CONCEPTO DE PREPARACIÓN FÍSICA

La preparación física es el conjunto organizado y jerarquizado de los procedimientos de entrenamiento cuyo objetivo es el desarrollo y la utilización de las cualidades físicas del futbolista.

La preparación física en el fútbol pretende desarrollar y perfeccionar las cualidades perceptivo-motrices del futbolista, pues los ejercicios de la preparación física y su organización estarán dirigidos a desarrollar y perfeccionar dichas cualidades para obtener un mayor rendimiento deportivo.

La preparación física es esa parte del entrenamiento en la cual se trata de alcanzar la forma deportiva y la puesta a punto del futbolista, aprovechando sus aptitudes naturales y desarrollando sus cualidades físicas por medio de ejercicios sistemáticos y graduales que posibiliten la adaptación del cuerpo a un  trabajo específico y obtener el máximo rendimiento deportivo posible.

La preparación física tiene que estar presente en los diferentes niveles del entrenamiento deportivo y ponerse al servicio de los aspectos técnico-tácticos del deporte practicado.

OBJETIVOS DE LA PREPARACIÓN FÍSICA EN EL FÚTBOL

El objetivo fundamental de la preparación física en el fútbol es el desarrollo de las cualidades físicas básicas y específicas necesarias para su práctica. El desarrollo de las cualidades estará en función de las demandas físicas de la competición. Con el desarrollo y perfeccionamiento de estas cualidades conseguiremos:

a.- Aumentar la capacidad de rendimiento deportivo.

Supone preparar al equipo para soportar la carga de entrenamientos y partidos que implica toda una temporada evitando cualquier tipo de lesión y obteniendo el máximo rendimiento deportivo posible.

b.- Mejorar los resultados de la competición.

Supone conseguir mantener el mejor estado de forma posible de nuestro equipo durante el mayor tiempo posible de la temporada, priorizando dentro de este estado de forma la necesidad de estar al 100% en los partidos y en la época de la temporada más importante, y poder estar a un 80%-90% en partidos de menos requerimiento físico o en la época de la temporada menos importante.

PREPARACIÓN FÍSICA GENERAL Y PREPARACIÓN FÍSICA ESPECÍFICA

Como ya he comentado anteriormente, la preparación física es un proceso dirigido al desarrollo de las cualidades físicas cuyo objetivo es mejorar las condiciones del deportista, pero también va encaminada a la preparación técnica y táctica ya que estos aspectos sin ser netamente físicos deben ser trabajados conjuntamente para la buena preparación del futbolista.

Para lograr el desarrollo adecuado de las cualidades físicas y demás aspectos propios del deporte debe haber una adecuada preparación física basada principalmente en proporcionar al deportista diferentes estímulos que logren un incremento gradual de su condición física, para conseguir todo esto de una forma organizada se ha divido a la preparación física en dos tipos:

a.- Preparación física general

- Son los trabajos que buscan desarrollar la condición física base del deportista.

b.- Preparación física específica

- Va dirigida a la preparación de aquellos aspectos técnicos y tácticos de la disciplina deportiva que practica el deportista.

Una de las principales características que diferencian a la preparación física general de preparación física especial, es que la primera se enfoca mayoritariamente trabajar con un volumen entrenamiento elevado y en tanto la intensidad es mínima, la segunda, la preparación física específica es todo lo contrario ya que se refiere a una etapa en la cual el volumen va disminuyendo ligeramente y la intensidad va aumentando para consecuentemente adentrarse en el periodo competitivo en la que si se observará un disminución significativa del volumen y un aumento considerable de la intensidad.

Asimismo la preparación física general tiene como misión dotar al deportista de una alta capacidad de rendimiento, aumentando y potenciando las funciones de todo el organismo, en cambio la preparación física específica tiene como objetivo desarrollar y perfeccionar tanto la técnica como la táctica deportiva.

CARACTERÍSTICAS DE LA PREPARACIÓN FÍSICA ESPECÍFICA

a.- Se basa en acciones y esfuerzos concretos de la especialidad deportiva (fútbol).

b.- Se trata de un tipo de preparación con miras a la competición y a que el futbolista consiga el máximo rendimiento en esta.

c.- Se vale de la condición básica o general adquirida por el futbolista para explotar al máximo sus condiciones y capacidades.

d.- En cada deporte, en nuestro caso en el fútbol, se elaboran e instauran métodos y sistemas propios de entrenamiento basados en acciones similares a las que se dan en la competición.

e.- Se dedica a preparar y fortalecer los grupos musculares, órganos y sistemas que participan directamente en el fútbol.

f.- En cuanto a las cargas de trabajo:

- Las intensidades a aplicar son: media, sub-máxima y máxima.

- El volumen estará en función de la intensidad. A medida que la intensidad aumente, el volumen irá en disminución.

- La recuperación de los esfuerzos dependerá de las características de los mismos y de los objetivos que se persiga con ellos.

RELACIÓN DE LA PREPARACIÓN FÍSICA CON EL RESTO DE LA PREPARACIÓN DEL FUTBOLISTA

a.- Con el acondicionamiento físico especial

Dentro de este apartado y buscando en todo momento el dotar al futbolista de las máximas capacidades orgánicas, musculares y articulares para que pueda utilizarlas de forma eficaz en el movimiento se trabajará:

- Resistencia especial: Utilizando como base la resistencia aeróbica (90 minutos de juego), se trabajará la resistencia anaeróbica necesaria para la ejecución de acciones cortas e intensas repetidamente (carreras con tiro, saltos tras un sprint, etc.), que son las que más se dan durante un partido.

- Potencia: Todos los trabajos de fuerza irán encaminados a trasladar dicha fuerza al movimiento, ya que la potencia es fundamental para que el futbolista pueda realizar sus acciones con explosividad.

- Velocidad: Además de la velocidad de traslación en distancias cortas (20 a 30 metros), también se trabajará la velocidad de reacción y la velocidad gestual (golpeos, saltos, giros) necesarias para realizar multitud de acciones del juego.

b.- Con la preparación técnica

Dicho trabajo se realizará buscando dotar al jugador del máximo dominio del medio (balón) con el que debe jugar y por ello se trabajará:

- La precisión y la rapidez de las acciones técnicas (regate, conducción, pase, control, tiro, etc.) buscando la mecanización y automatización de las acciones.

- El dominio técnico como método para resolver diferentes situaciones del juego buscando la coordinación de las acciones.

- Movimientos y requerimientos biomecánicos de las acciones técnicas (que superficie utilizar, como colocar la pierna de apoyo, como situar el centro de gravedad, etc.) buscando una toma de conciencia y memorización de los gestos a realizar.

c.- Con la preparación táctica

En este apartado y con el objetivo primordial de sacar el máximo rendimiento individual en beneficio del conjunto se trabajará:

- Las posibilidades y movimientos de los jugadores tanto en el aspecto ofensivo como en el aspecto defensivo.

- Dotar al jugador de una capacidad de decisión y acción para resolver las diferentes situaciones que se le pueden presentar durante el juego.

- Fórmulas para sacar el máximo rendimiento colectivo a través de la dosificación de esfuerzos y de la coordinación de acciones.

d.- Con la preparación psicológica

Con miras a conseguir que el jugador se encuentre motivado al máximo, además de concentrado e integrado dentro del colectivo se trabajará:

- El reconocimiento de los esfuerzos para conseguir la mejora de las condiciones emocionales y motivacionales de cada jugador.

- Actividades y ejercicios que fomenten y obliguen a niveles altos de concentración y asimilación.

- Lograr que el jugador interiorice y comprenda la importancia de unos hábitos sanos, de una preparación adecuada y de un comportamiento sociable para conseguir una mejora en el rendimiento.

Preparación física 2: Opiniones generales de Paco Seirulo, sobre la preparación física aplicada al fútbol.

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En esta entrevista realizada en el año 2007 por Angel Cappa a Francisco Seirulo Vargas, Preparador Físico actual del FC Barcelona desde 1994, ambos comparten una idea sobre la utilidad de la preparación física en el fútbol y se vierten interesantes opiniones sobre la misma.

Cappa: No sé si coincidirás, pero para mí la preparación física como tal no existe. Existe la preparación de un futbolista, de un basketbolista, de un tenista, pero no en general.

Seirulo: Coincido. Antes, por error, se pensaba que primero había que fabricar un atleta y luego que jugase a lo que sea. Si se quería entrenar la resistencia, se entrenaba por igual en el monte, en el mar... donde fuese. Y luego adaptaban esa resistencia a su deporte. Y no es así. Así pierdes tiempo y energía, pues cada deporte requiere su tratamiento específico.

C: La velocidad, por ejemplo. En fútbol es diferente, tiene que ver con la precisión, con ver antes la jugada.

S: He entrenado en otros deportes y el fútbol es el que más prima las habilidades del jugador: su inteligencia, toma de decisiones, sensibilidad, comprensión del espacio y del tiempo... ¿Por qué? En fútbol, lo mismo que tú utilizas para movilizarte lo usas para jugar, y tienes que estar concentrado en ti mismo y en el equipo. Por eso, los talentos de este deporte son, personalmente, tipos muy especiales.

C: Eso me hace recordar una anécdota que viví con Maradona. Estábamos viendo un partido de basket de Michael Jordan y le dije: ‘Diego, qué gran jugador es, ¿verdad?’. Y me dijo; ‘Sí, es un grande, yo lo admiro, pero no te olvides de que juega con la mano, ¿eh?’.

S: Claro, ésa es la dificultad del fútbol: los pies, y eso acarrea muchas obligaciones motrices, que, a su vez, complican la percepción y las relaciones interpersonales del atleta. A mí los jugadores muchas veces me dicen: ‘Oye, Paco, ¿por qué no entrenamos la velocidad?’. Y les contesto que eso lo entrenamos todos los días, porque el fútbol es eso: velocidad, aceleración... no correr sin más, sino adaptarte a correr respecto al balón y al rival. Tocar el balón con la velocidad adecuada y hacia donde tú deseas.

C: La fuerza también es distinta. Para mí la fuerza en el fútbol es astucia.

S: Claro. Es aplicar tu energía en el momento oportuno. Si no, la fuerza no sirve para nada. Si eres muy fuerte y cada vez que chocas con uno te quitan el balón o haces falta, estás perdido.

C: Hay gente que piensa, por error, que los jugadores altos cabecean más y mejor. Y no es cierto. Hay que saber saltar y saber cabecear.

S: De hecho, los grandes cabeceadores de la historia nunca han sido muy altos. Han sido tipos medianos pero muy astutos, adivinando la trayectoria del oponente, del balón y la velocidad precisa.

C: Hay muchos mitos en la preparación física de nuestro deporte. Uno es el calentamiento, otro, la pretemporada y el tercero, las pesas.

S: Son, para mí, tres temas claves. La pretemporada es el más grave. Yo creo que es imposible que, entrenando un mes, se llene, como se pretende, el tanque de un futbolista para toda la temporada. Imposible. Y los preparadores tenemos que flagelarnos en esto pues le hemos dado demasiada importancia a la pretemporada. Hacer entrenamientos dobles y triples durante dos semanas no es bueno para los jugadores. Sólo consigues fatigarlos y que lo estén pagando durante los cinco primeros partidos de Liga. Para mí lo correcto es prepararse para el primer partido sólo. Exclusivamente. Y luego para el segundo... y así. No se puede hacer una pretemporada entrenando dos semanas seguidas en tres turnos sin tocar el balón. Perjudica y no es útil.

C: Cuando entrené en Sudáfrica, los jugadores venían de hacer cuatro sesiones al día. Eso era una masacre. ¿Y del calentamiento, qué me dices? Hay una especie de obsesión de estar 25 minutos calentando. Yo vi cómo calentaba Cruyff en su día y sólo hacía pataditas con la pelota y alguna carrerita liviana. Maradona, igual. Es verdad que hay jugadores nerviosos que quizás sí necesiten correr más para quitarse esos nervios. Pero eso es todo.

S: He discutido mucho sobre esto y he probado mucho. Para nosotros el hecho de calentar es sólo un acto socioafectivo, esto es, sólo sirve para ponerte en contacto con tus compañeros y con el ambiente. Ése es el principal objetivo del calentamiento. Porque hay otro problema añadido. Los jugadores, si juegan a las diez de la noche, se levantan ya a las seis para merendar. Y cuando se levantan, como a todos, les duele algo. Por eso, se trata de moverse un poco, en general, y luego coges el balón, te lo pasas unas veces y ya está. He visto mil veces cómo un jugador sale a jugar sin calentar, por lesión de otro, y no le pasa nada. Juega sin problema alguno.

C: Eso pasa en el basket. Los jugadores salen de repente, sin calentar y no pasa nada.

S: O en el tenis. No he visto a tenistas dar vueltas a la pista antes de jugar. Salen, calientan dándole a la bola, un par de saques... y empieza el partido.

C: Otro mito, por desconocimiento, es pensar que si el jugador corre más va a jugar mejor al fútbol.

S: En nuestro deporte sólo con las tres carreras que haces tras el saque de centro y un par de movimientos... ya has calentado. Y a partir de ahí, ya puedes correr todo lo que quieras. No puedo decir que es una barbaridad calentar, pero no es necesario hacer esos calentamientos exagerados a los que el fútbol nos tiene acostumbrados. Otra cosa sería, por ejemplo, una carrera de 400 metros. Ahí sí, pues es un esfuerzo individual, específico y único en un tiempo corto. Pero en el fútbol, ¡para nada!

C: Decía el doctor Oliva que ‘sentirse cansado no es estar cansado’. El cansancio es, en parte, psicológico. Influye mucho el estado de ánimo. Nunca se ve un equipo que ganando 4-0 esté cansado.

S: Eso lo ves en atletismo. El que llega primero, que debería estar más cansado, se pasa luego el tiempo dando la vuelta a la pista, saludando... y los otros están en el suelo hechos polvo. Y es por el factor anímico. Son las endorfinas. Tu propio cuerpo genera autoestima. Por eso sólo un pequeño factor biológico justifica el calentamiento. Pero, insisto, nada más.

C: Lo curioso es que de preparación física no habla nadie, salvo cuando pierde el equipo. Ahí sí se justifica todo.

S: Sí, parece que de repente no corren. ¿Y por qué no corren? Pues quizás porque van perdiendo y no al revés. Cuando un jugador da dos pases malos, la solución no es correr, sino pararse para recuperarse.

C: Y la presión. La tensión permanente de ganar también influye mucho en lo físico.

S: Eso se nota, sobre todo, en la recuperación. El estrés genera más estrés. Los jugadores, en una dinámica negativa, no recuperan bien y por eso están cansados. En el Barça nuestros entrenamientos están basados en el cambio. Nunca hacemos dos entrenamientos iguales, que tengan la misma intensidad o el mismo objetivo. Al tercero igual, los jugadores pasan. No sirve de nada. Los hábitos generan estabilidad inicial pero acaban por destruir. Los jugadores, para adaptarse al nuevo entrenamiento, sacan la energía que tenían aparcada y el equipo se beneficia de eso.

C: Además, hay que entrenar con creatividad. No se debe prever todo, hablando desde el punto de vista futbolístico. Depende también del día, de lo que surja en ese instante. Muchas veces uno cambia lo que tenía previsto en la mañana.

S: Yo aplico unos parámetros mínimos, pero luego observo y si veo que a partir de unas series hechas, hacer más no sirve de nada, lo dejo. Los jugadores pierden interés si hay mucha repetición. De los entrenadores que he tenido en el Barça los que mejor han manejado este aspecto han sido los que mejor resultados han tenido.

C: Cuando yo hago ejercicios para los defensas, por ejemplo, no pienso en el tiempo que deben estar haciéndolos. Eso depende de muchos factores.

S: Muchos entrenadores se angustian con esto. Si a un ejercicio le faltan dos series, te lo recuerdan angustiados. ¡Y no pasa nada! Los jugadores, muchas veces, quieren saber exactamente lo que tienen que hacer para mentalizar a su cuerpo para ese esfuerzo. Por eso yo les intento mantener siempre alerta. No quiero que sean funcionarios del entrenamiento. Así se motivan, aunque, siendo sinceros, la motivación en el fútbol viene por el gol... y nada más.

C: ¿Hablamos de las pesas? Hay obsesión por ello. Muchos creen que si se está más musculado se juega mejor y se lesionan menos. Y no es así.

S: Hay un error: adjudicar siempre las lesiones a la preparación física. En el fútbol hay dos cosas: accidentes y lesiones. Los accidentes, que tenemos muchos, son inevitables y las lesiones, que tenemos menos, no. Utilizar las pesas de forma genérica, en movimientos y en cargas que son muy ajenas al fútbol, es un error. Las pesas preparan al músculo para otras actividades que no son las que va a utilizar el jugador en el césped. Y eso le provoca sobrecargas. La musculación hay que usarla para mejorar la fuerza enfocada al fútbol, no genéricamente. Otra cosa es que de 16 a 19 años el futbolista necesita una formación muscular para que deje de ser un ciudadano de la calle y se transforme en un deportista. Pero si puede ser con balón, mejor. ¿Por qué? Porque el balón añade el elemento coordinativo que luego utilizas en el campo. Si tú haces tres saltos de piernas, como ejercicio, pero sin balón, no tiene sentido. Dónde saltas, cómo apoyas... todo es diferente si metes un balón por medio. Por eso hay que hacerlo con balón. No es lo mismo saltar que saltar para tener que dirigir un pase. Por eso, la preparación física del fútbol hay que hacerla con balón siempre. El concepto está equivocado. La cuestión no es coger fuerza en las piernas, sino adaptar la musculación a lo que luego vas a hacer en el campo. Lo contrario genera lesiones, pues el músculo no está preparado.

C: A eso hay que añadirle que hoy en día los jugadores tienen demasiados partidos, demasiada tensión. Si estás en un grande, siempre existe la obligación de ganar.

S: Y además los jugadores van de la selección a los clubs y viceversa. Y nadie entrena igual. Los jugadores varían de un tipo de entrenamiento a otro y eso les afecta.

C: Yo, cuando llego a un equipo nuevo a mitad de temporada, siempre pregunto qué estaba haciendo el preparador físico anterior para no generar descompensación.

S: Muchas veces la culpa la tenemos nosotros, los preparadores físicos, porque para ser diferentes hemos inventado cosas que dañan a los jugadores.

C: Para resumir, yo creo que hay una preparación enfocada al músculo y otra, la correcta, enfocada al fútbol, al juego

Fuente: Conversaciones de Fútbol. Angel Cappa. Diario Marca. 2007


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Preparación física 3: Las cualidades físicas: concepto, clasificación y características generales.

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CONCEPTO

Las cualidades o capacidades físicas son los componentes básicos de la condición física y, por lo tanto, elementos esenciales para la prestación motriz y deportiva, por ello para mejorar el rendimiento físico el trabajo a desarrollar se debe basar en el entrenamiento de las diferentes  capacidades.

Las cualidades físicas básicas se pueden definir como los factores que determinan la condición física de un individuo y que lo orientan o clasifican para la realización de una determinada actividad física. Mediante el entrenamiento, posibilitan que un sujeto desarrolle al máximo su potencial físico.

Cada vez que se realiza un movimiento o ejercicio físico, estas capacidades físicas , actúan de una forma u otra.

La educación de las cualidades físicas, las cuales se manifiestan en las aptitudes motoras, indispensables en el deporte, se entiende como preparación física.

Por lo tanto, el entrenamiento de la condición física se basa en el entrenamiento de las cualidades físicas que la forman (también llamadas cualidades motrices). Estas cualidades del cuerpo humano permiten al individuo realizar movimientos con total eficiencia. El estado de desarrollo de estas cualidades es el nivel de condición física, que es diferente en cada persona y que puede mejorarse mediante el entrenamiento.

Dependiendo de los autores que traten este tema, podremos encontrarnos con diferentes formas de llamarlas: cualidades  o capacidades físicas, habilidades motrices, capacidades condicionales, etc. Aunque un término muy utilizado en la actualidad es el de capacidades condicionales porque “condicionan” el rendimiento físico del individuo.

CONSIDERACIONES GENERALES

Todas las cualidades físicas tienen diferentes divisiones y componentes sobre los que debe ir dirigido el trabajo y el entrenamiento y siempre debemos tener en cuenta que es muy difícil realizar ejercicios en los que se trabaje puramente una capacidad única ya que en cualquier actividad intervienen todas o varias de las capacidades pero normalmente habrá alguna que predomine sobre las demás.

Por ejemplo en un trabajo de carrera continua durante 30 minutos será la resistencia la capacidad física principal, mientras que cuando realizamos trabajos con grandes cargas o pesos es la fuerza la que predomina y en aquellas acciones realizadas con alta frecuencia de movimientos sería la velocidad el componente destacado.

Por lo tanto la mejora de la forma física se deberá al trabajo de  preparación física o acondicionamiento físico que se basará en el desarrollo de dichas capacidades o cualidades físicas y de sus diferentes subcomponentes, el éxito de dicho entrenamiento se fundamenta en una óptima combinación de los mismos en función de las características de cada individuo (edad, sexo, nivel de entrenamiento, etc.) y de los objetivos y requisitos que exija cada deporte.

Las cualidades o capacidades físicas constituyen la expresión de numerosas funciones corporales que permiten la realización de las diferentes actividades físicas.

FACTORES QUE INFLUYEN EN EL DESARROLLO DE LAS CUALIDADES FÍSICAS:

Hay diversos factores que dificultan y limitan su desarrollo:

a.- La condición o características anatómicas del futbolista:

- la estatura, el peso, la edad, el sexo, las proporciones corporales, la composición corporal y la valorización antropométrica.

b.- La condición fisiológica del futbolista:

- la salud orgánica básica, el buen funcionamiento del aparato cardiovascular, el buen funcionamiento del aparato respiratorio, la composición miotipológica y el consumo máximo de oxígeno.

c.- La capacidad del futbolista de obtener energía:

- la imposibilidad de disponer de la energía que se quiera en cualquier momento y los mecanismos de regulación de ésta energía que nos dificultan su producción ininterrumpidamente.

CLASIFICACIÓN DE LAS CUALIDADES O CAPACIDADES FÍSICAS O MOTRICES

Aunque los especialistas en actividades físicas y deportivas conocen e identifican multitud de denominaciones y clasificaciones de las cualidades o capacidades físicas o motrices, las más extendidas son las que dividen las capacidades físicas en: básicas o condicionales, complementarias o coordinativas y derivadas.

a.- Cualidades físicas básicas o condicionales:

- Son la fuerza, la resistencia y la velocidad (muchos autores incluyen la flexibilidad).

- Son las que participan de manera indispensable en la mayoría de las actividades físicas. Se fundamentan en el potencial metabólico y mecánico de los músculos y de las estructuras anexas (huesos, tendones, ligamentos, sistema energético, etc.). De entre estas cualidades la más importante es la fuerza.

- De hecho, muchos técnicos del deporte creen que todo es fuerza, y que la velocidad no es más que una manifestación de la anterior. Tradicionalmente la fuerza se ha dividido en 3 tipos: fuerza máxima, fuerza rápida y fuerza resistencia. Pero en realidad fuerza sólo hay una, pero se manifiesta de diferentes maneras. Por eso, hablaremos de manifestaciones estáticas, activas y reactivas, más la capacidad de resistencia a cada una de ellas.

b.- Cualidades físicas complementarias o coordinativas:

- Son la amplitud de movimiento (flexibilidad, elasticidad y movilidad articular), la coordinación y el equilibrio. Algunos autores también incluyen el ritmo.

- Han de estar presentes en cualquier actividad física pero no de manera tan indispensable.

- Dependen de la capacidad de regulación y control neuromuscular y están basadas en las habilidades perceptivo motrices (percepción temporal, espacial y temporal) y el desarrollo de la coordinación. Popularmente se confunden flexibilidad y elasticidad, pero podemos encontrar deportistas elásticos y poco flexibles y viceversa.

c.- Cualidades físicas derivadas:

- Son la potencia, la agilidad, la habilidad y la destreza.

- Se producen como consecuencia de la conjunción de diversas cualidades físicas básicas o complementarias, que es como en realidad suelen manifestarse las cualidades físicas durante el desarrollo de cualquier actividad deportiva.

ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN EL ENTRENAMIENTO DE LAS CUALIDADES FÍSICAS DEL FUTBOLISTA

El entrenamiento físico bien planificado, aplicado y ejecutado tiene unas repercusiones positivas sobre el rendimiento deportivo y sobre el estado físico-fisiológico del futbolista pero un trabajo físico mal planificado, aplicado o ejecutado puede tener unos efectos negativos impredecibles tanto sobre el rendimiento del futbolista como sobre su desarrollo físico y fisiológico.

Todo proceso de entrenamiento y sobre todo cualquier organismo (futbolista) necesita de un proceso de adaptación ante las nuevas situaciones o cambios a los que puede ser sometido y por lo tanto todos los cambios deben ser progresivos.

Si se persigue un desarrollo físico armónico que sirva de base al deportista para aumentar en un futuro sus capacidades y con ello su rendimiento deportivo, no se puede cambiar bruscamente de un nivel de entrenamiento bajo a un nivel alto (ver en el tema “entrenamiento” de este blog, “¿Cuáles son los mandamientos o los principios que deben tener los entrenamientos?”).

En algunas disciplinas y con miras a obtener el máximo rendimiento en el mínimo tiempo posible se ha pasado a entrenar de 2 a 4 ó 5 sesiones por semana con lo que es imposible que el deportista pueda asimilar la carga de trabajo y por ello sufre procesos de sobreentrenamiento, lesiones físicas como roturas musculares o cambios fisiológicos como pérdida de peso y masa muscular, que limitarán de manera importante sus posibilidades de desarrollo.

Nunca debemos dejar lugar a la improvisación y por ello, en el desarrollo físico y fisiológico de los futbolistas se debe:

a.- En el entrenamiento de la fuerza:

- Hay un tipo de trabajo de fuerza indicado para cada edad y no se puede aplicar la norma de reducir los pesos o tratar de adecuar de manera aleatoria las cargas con respecto a las edades.

- El trabajo de musculación (pesas), no debe comenzarse nunca antes de los 14 o 15 años y sin haber tenido una base de trabajo suficiente de autocargas, trabajos por parejas, balones medicinales, etc.

- Nunca se debe iniciar un trabajo con cargas muy pesadas sin un minucioso calentamiento, en el cuál preparemos los músculos, articulaciones y órganos que van a participar en dicho trabajo.

- Nunca se debe permitir a futbolistas jóvenes la realización de trabajo de fuerza (con cargas medias o altas) sin la supervisión del técnico o preparador que vigile la correcta postura corporal y ejecución de los ejercicios.

b.- En el entrenamiento de la velocidad:

- Nunca se debe comenzar un entrenamiento o ejercicio de velocidad sin haber realizado previamente un calentamiento pormenorizado.

- Nunca se deben realizar trabajos para la mejora de velocidad pura, al finalizar una sesión o trabajo intenso, para conseguir una mejora en dicho aspecto será necesario trabajar al inicio de la sesión (después de un buen calentamiento) y utilizando la recuperación suficiente (total) entre serie y serie.

c.- En el entrenamiento de la flexibilidad:

- No realizar la sesión de flexibilidad antes de trabajar ninguna otra capacidad motora. Mucho menos, inclusive, si esa valencia física a desarrollarse es la velocidad, la reacción o la fuerza explosiva.

- No realizar tampoco la sesión especial a posteriori inmediatamente de trabajos de alto volumen e intensidad para el desarrollo de la resistencia anaeróbica, velocidad, velocidad máxima, etc.., puesto que el fuerte cansancio local constituye un factor de riesgo extremo al momento de estirar máximamente la musculatura exigida anteriormente.

- Tampoco ubicar la sesión especial al terminar el día completo de entrenamiento, puesto que la fatiga general impide lograr el índice mínimo de relajación necesaria para trabajar la flexibilidad en un marco de seguridad elemental.

 

Preparación física 4: Particularidades de la preparación física específica del jugador de fútbol.

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PARTICULARIDADES DE LA PREPARACIÓN FÍSICA ESPECÍFICA DEL FUTBOLISTA

El fútbol es quizás el más exigente de todos los deportes porque pocos deportes se juegan en un terreno de juego tan grande, con una duración tan larga y sin periodos de descanso regulares y, por ello, en el fútbol moderno de cualquier nivel, el entrenamiento y el acondicionamiento físico son esenciales.

El fútbol es un deporte de los considerados completos, ya que en él intervienen gran cantidad de factores externos, como el clima, el estado y superficie del terreno de juego, la presión del público, etc., e internos como los aspectos tácticos, la estrategia, el nivel técnico de los jugadores, el estado anímico de los participantes, etc.

La Preparación Física, es un medio que desarrollado con precisión le permitirá al jugador tener el combustible suficiente para expresar todo su potencial de creatividad, talento y entrega durante los noventa minutos que dura el juego.

a.- Aspectos generales de los esfuerzos físicos del futbolista:

El Fútbol ha sido clasificado de diferente manera, (como deporte de transición aeróbica-anaeróbica, aeróbico-anaeróbico intermitente, etc.), pero todas las clasificaciones coinciden en la sucesión alternada y variable de esfuerzos anaeróbicos y aeróbicos.

El modelo de rendimiento en el fútbol, es el punto de partida para la metodología del entrenamiento funcional, definido como: "la capacidad de repetir esfuerzos breves de elevada intensidad y precisión, en intervalos con pausas de diversa duración". El entrenamiento funcional persigue entonces, el objetivo fundamental de permitir el mantenimiento de las propiedades fundamentales de juego.

La demanda física del futbolista está compuesta sobre todo por esfuerzos explosivos, repetidos en forma intermitente un elevado número de veces.

En cuanto al aspecto explosivo de los esfuerzos, representa un parámetro cualitativo que implica un entrenamiento fundamentado en la fuerza. Cualquier acción motriz pasa por contracciones musculares cuya calidad depende de su intensidad. Así pues, explosión, velocidad y parada no son más que casos particulares de la contracción muscular, es decir, de la fuerza.

Por ello se debe establecer el músculo, es decir, la fuerza, como elemento central de la estructura mecánica humana (Cometti, 1988). La musculación sirve para mejorar la fuerza en cantidad y sobretodo en calidad.

En cuanto al aspecto repetido de los esfuerzos, se adopta un parámetro cuantitativo que está basado únicamente en la resistencia. Hay que desarrollar la aptitud de repetir la fuerza recurriendo a las distintas vías energéticas.

Según Dufour, la distribución de los esfuerzos en fútbol es la siguiente:

Durante un partido de fútbol cuya duración es de 90 minutos se estima que hay 60 minutos de juego real o efectivo por equipo, de los cuales cada jugador interviene de un 20 a un 40 por ciento, recorriendo durante su intervención, aproximadamente, 3 kilómetros de marcha y 7 kilómetros de carrera. De la distancia recorrida en carrera se establece que un 64 % es carrera lenta aeróbica, un 24 % es carrera moderada anaeróbica y un 14 % es carrera rápida aláctica.

Entre los tres tipos de esfuerzo que el jugador realiza en los 7 kilómetros de carrera, los que constituyen el 14% son los más importantes pues son los más determinantes en un partido de fútbol. Por ello, la musculación irá dirigida a estos esfuerzos de alta intensidad para mejorar su calidad y la resistencia irá encaminada a aumentar el número de esfuerzos realizados.

Un estudio de Winkler muestra la distribución estadística de las distancias de carrera de un jugador a lo largo de un partido y obtiene al igual que Dufour que la distancia más utilizada por un futbolista va de 5 a 15 m. Además, según Mombaerts la mitad de los tiempos de reposo tienen una duración inferior a 15”.

b.- En este punto nos podríamos preguntar: ¿Aparte de las teorías comentadas en el punto a, realmente cuanto corre un jugador durante un partido de fútbol?:

Aunque la distancia recorrida por un jugador de fútbol depende de variantes como la táctica que haya ordenado el entrenador, su demarcación en el campo o la intensidad del partido, la realidad es que normalmente suelen recorrer entre ocho y 14 kilómetros por encuentro. Además, no todo el tiempo corren (sólo el 18%), la mayor parte caminan (72%), el 7% esprintan y el 3% corren en posesión del balón o regateando al contrario.

Lo sabemos gracias a las estadísticas que desde 2008 ofrece la UEFA y que se suman a las ya habituales (porcentaje de posesión de balón, tiros a puerta, etc.). Por ejemplo, en el partido de Champions que enfrentó al Copenhagen frente al FC Barcelona el pasado 2 de noviembre, Dani Alves fue el culé que más distancia recorrió (11.894 metros), seguido de Busquets y Xavi Hernández.

¿Pero cómo es posible calcular este dato con tanta precisión?. Es posible gracias a la aplicación de una tecnología militar desarrollada en Suecia en los últimos años. La empresa italiana contratada por la UEFA que la implementa se llama «Delta Tre». Dicha compañía se encarga de instalar un total de 16 cámaras en la zona alta de los estadios. Tras asignar un número y unas coordenadas a cada uno de los objetos que habrá en movimiento (22 jugadores, los 3 árbitros y el balón), estas cámaras se reparten las zonas de registro del terreno de juego y se encargan de monitorizar todo lo que acontece, para inmediatamente transmitir los datos de posición de los deportistas al software encargado de realizar los cálculos, siempre bajo una contínua supervisión de un equipo de monitores.

Junto a Delta Tre, existen otras empresas que brindan este tipo de servicios tanto a clubes, como a federaciones y a televisiones. De hecho, una de ellas, aunque es francesa, tiene su sede en España. Se llama Amisco y sus cámaras son actualmente utilizadas por importantes equipos europeos como el Real Madrid, Valencia, Liverpool, Aston Villa, Marsella, etc.

A finales de los setenta, después de la Copa del Mundo Argentina 78, las expectativas de entrenadores, preparadores físicos y los mismos aficionados transformaron la vida de los jugadores. Veinte años después, en Francia 98 el esfuerzo físico de cada jugador, con excepción del portero, se duplicó, ya que debían recorrer en promedio cerca de 11 kilómetros del silbatazo inicial la conclusión.

Antonio Naelson Sinha Matias, el número diez del Toluca y mundialista mexicano en Alemania 2006, ejemplificó el rigor vigente: “aquí entrenamos tres horas diarias. Por lo general el miércoles es un día de gimnasio y el resto se divide en sesiones técnicas, estratégicas e interescuadras. Un futbolista profesional corre entre 9 y 12 kilómetros por partido. Un mediocampista en mi posición corre en promedio unos 10 kilómetros.”

En el estudio Cuantificación del esfuerzo físico del jugador de fútbol en competición (El Entrenador Español número 71, 1996), se analiza el tipo de desplazamientos de los futbolistas. En la investigación se encontró que los jugadores sólo corren al tope de su velocidad un 12 por ciento del partido, equivalente a 11 minutos. Pero ese periodo es corrido más rápido que un velocista de 400 metros. Durante 44 minutos el jugador trota y por los restantes 35 minutos el desplazamiento del futbolista es lento, casi caminando.

Con todo lo expuesto y comentado se puede afirmar que el fútbol es un juego de tipo explosivo caracterizado por acciones de tipo “intermitente” con lo que el entrenamiento por "contraste" es el más interesante aumentando las diferencias entre los esfuerzos intensos y los moderados.

c.- Aspectos generales de los esfuerzos físicos del futbolista durante la competición (el partido):

El partido es el momento donde se juntan e interactúan todos los factores internos y externos, y por lo tanto para el futbolista no basta con una simple asimilación del trabajo técnico, sino que será necesario el conseguir un estado físico y mental que le concedan las máximas garantías para competir en las mejores condiciones posibles.

Es aquí donde nace la necesidad para el futbolista de una buena preparación física como un trabajo que sirva de base al desarrollo de las capacidades necesarias para cada deporte. En el caso del fútbol la preparación física debe suponer un proceso de entrenamiento que permita al jugador el desarrollo de las capacidades técnicas, tácticas e incluso psicológicas de manera óptima.

- Los jugadores están obligados a realizar esfuerzos continuos (correr, saltar, golpear...) y prolongados (la duración de los partidos es larga 90 minutos y la competición se desarrolla durante 10 meses al año).

- Se juega en espacios amplios (las dimensiones del terreno de juego son normalmente grandes en relación al número de jugadores) y expuestos a diferentes factores externos (estado del terreno de juego, el clima...).

- Los jugadores deben realizar acciones y gestos de gran variedad y complejidad (acciones técnicas, movimientos tácticos, ejecuciones físicas, etc.).

- Los futbolistas deben competir al límite de su potencial ya que existe una gran competitividad y los resultados tienen una gran repercusión social.

d.- Aspectos generales de los esfuerzos físicos del futbolista durante la preparación (el entrenamiento):

A lo largo de la historia ha evolucionado en gran medida. En un principio la única manera que se utilizaba para entrenar era la práctica reiterada del mismo deporte mediante partidillos, posteriormente se fue evolucionando con aportaciones de ejercicios específicos de la modalidad, más tarde y como consecuencia de la preocupación por conseguir unas mayores prestaciones físicas de los futbolistas, se fueron añadiendo otro tipo de ejercicios (gimnásticos, correr alrededor del campo...).

Actualmente han surgido nuevos métodos de entrenamiento. Métodos que tienen en cuenta la idiosincrasia de la disciplina pero que además incluyen ejercicios muy variados y multidisciplinares en busca del entrenamiento integral que sirva para la optimización de las capacidades de los futbolistas.

La planificación de estos nuevos métodos de entrenamiento debe tener en cuenta las características de los esfuerzos que realizan los jugadores en el transcurso del juego:

1.- Esfuerzos explosivos (potencia);

- Carreras a velocidades máximas (sprints) de 20 a 40 metros.

- Cambios de ritmo, detenciones y arranques bruscos.

- Diferentes tipos de desplazamientos (laterales, de espaldas, etc.) y cambios de dirección.

- Giros, saltos, caídas y golpeos.

2.- Esfuerzos que requieren de la capacidad de resistencia;

- Esfuerzos prolongados en el tiempo (90 minutos) y a intensidades moderadas (resistencia aeróbica).

- Esfuerzos cortos de duración pero muy intensos (resistencia anaeróbica).

3.- Otros tipos de esfuerzos;

- Esfuerzos motivados por la realización de acciones y movimientos propios del juego (técnica, táctica).

- Esfuerzos en base al afán de superación y sufrimiento (psicológicos) y que obligan al futbolista a competir al límite de sus posibilidades por la gran repercusión social que tienen los resultados.

El "entrenamiento moderno" debe estar encaminado a dotar al futbolista de las condiciones necesarias para poder realizar este tipo de acciones y recuperar los esfuerzos que demanda el juego, pero además debe cumplir tres premisas fundamentales:

1.- Al principio de la temporada hay que dotar al jugador de una condición física de base que le permitan soportar las cargas de trabajo a lo largo de toda la temporada.

2.- Es necesario incentivar la mejora mediante estímulos de intensidad creciente (día a día, mes a mes y temporada a temporada).

3.- Es necesario diversificar las actividades y ejercicios para motivar, lograr un entrenamiento integral y dotar de armas al jugador para asimilar la especificidad del fútbol.

Preparación física 5: La preparación física según la edad del futbolista.

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ASPECTOS GENERALES A TENER EN CUENTA EN EL ENTRENAMIENTO DE LA PREPARACIÓN FÍSICA SEGÚN LA EDAD DEL FUTBOLISTA

Partiendo del principio de que el niño no es un adulto pequeño. Debemos adoptar esta filosofía de trabajo desde los primeros instantes en que el jugador se incorpora a las filas de nuestro equipo.

Sus características fisiológicas, anatómicas, psicológicas no se asemejan a las capacidades de un adulto y por tanto merecen un cuidado especial, tanto en lo referido a la calidad como a la cantidad de repeticiones que puede realizar en una sesión de entrenamiento.

Entre otras cosas, el volumen de entrenamiento y la intensidad del mismo deben ser adaptados a las características individuales de cada uno de los integrantes del equipo, atendiendo a la heterogeneidad de capacidades que se pueden encontrar en estas edades.

a.- Principales características de la maduración motriz en los jugadores de 10 a 12 años (etapa pre-puberal y de iniciación deportiva):

Debido a que el crecimiento es más lento que en la etapa anterior, y que los músculos se desarrollan, la coordinación mejora notablemente, tanto la dinámica general como la específica (óculo-mano, óculo-pié, óculo-cabeza) e igualmente mejora la fuerza.

Responden mejor a los esfuerzos de resistencia porque el aparato circulatorio y respiratorio alcanza mejores condiciones y la recuperación después del esfuerzo es relativamente rápida.

En consecuencia el jugador en esta etapa es apto para la práctica deportiva, incluidos los entrenamientos, partidos y competiciones y motrizmente es capaz de mucho más de lo que suponen los entrenadores.

En resumen:

- El jugador se encuentra en la etapa ideal para la iniciación deportiva.
- El jugador se encuentra en la etapa de maduración más propicia para el desarrollo de las capacidades deportivas.
- El jugador está apto para la enseñanza-aprendizaje de las destrezas del
juego individual y para las tácticas de juego de conjunto.
- El jugador ya puede realizar un trabajo de flexibilidad, de coordinación, de agilidad, de
equilibrio y de relajación.
- El jugador también puede realizar, pero con mucha precaución, un trabajo de fuerza, resistencia y
velocidad.
b.- Principales características de la maduración motriz en los jugadores de 13 a 14 años (etapa puberal y de orientación deportiva):

Se presentan desequilibrios funcionales y aparece un freno al desarrollo de las coordinaciones puesto que los músculos, creciendo a lo largo más que a lo ancho, tienen dificultades para mover las palancas óseas.

La resistencia es menor en relación al crecimiento, por el gran aumento de la cavidad cardiaca y se fatigan fácilmente.

Los defectos posturales son frecuentes.

En consecuencia el jugador en esta etapa es apto para la práctica deportiva, incluidos los entrenamientos, partidos y competiciones pero motrizmente rinde menos de lo esperado de acuerdo con lo alcanzado en la etapa anterior

En resumen:

- El jugador se encuentra en la etapa ideal para poner el énfasis en el entrenamiento técnico y especialmente en lo táctico y en la preparación física de baja y mediana intensidad.

- El jugador ya puede realizar un trabajo de fuerza y de resistencia con cargas bajas y medias y con intervalos amplios de recuperación.

- El jugador también puede realizar un trabajo de velocidad, pero con intervalos amplios de recuperación, pero no es indicado el trabajo de potencia.

- Al finalizar esta etapa debe quedar definida la especialidad deportiva y la posición individual.

EVOLUCIÓN Y FACTORES QUE INFLUYEN EN SU DESARROLLO DE LAS CUALIDADES FÍSICAS SEGÚN LA EDAD DEL JUGADOR:

Uno de los factores que marcarán el posible desarrollo del futuro futbolista ya desde edades tempranas será todo el trabajo físico de base (preparación física general) que debe adquirir. Cuanta mayor base o condición físico- fisiológica adquiera mayores beneficios y cotas de rendimiento podrá alcanzar en su etapa de madurez.

Dicha condición debe adquirirla a través del desarrollo armónico y adecuado a la edad de las capacidades físicas básicas, ya que con ello preparará al organismo para una futura especialización deportiva, con las exigencias que esto supondrá.

El desarrollo de las capacidades físicas básicas con respecto a las edades del futbolista debiera seguir la sucesión siguiente:

A.- EVOLUCIÓN DE LA FUERZA:

El factor fuerza se desarrolla continuamente durante el período de crecimiento y alcanza el máximo nivel durante la tercera década de la vida.

En el niño el trabajo de fuerza será un aspecto a tener en cuenta; tanto si no se estimula (se mermarán sus posibilidades futuras) como si se estimula inadecuadamente (puede representar un peligro en cuanto a lesiones, limitar el crecimiento, etc).

De los 6 a los 10 años, el desarrollo de la fuerza es lento y se mantiene paralelo entre el hombre y la mujer. En torno a los 11 años, aumenta el desarrollo de la fuerza, siendo el del chico mucho más rápido que el de la chica.

Entre los 8 y los 12 años se deben proponer trabajos variados y poco específicos, fundamentados en juegos de empuje, tracción, arrastres, luchas, desplazamientos en cuadrupedia, trepas, reptaciones, lanzamientos de todo tipo y transportes de objetos no excesivamente pesados.

De los 12 a 14 años, no hay incremento sustancial de fuerza, sólo el ocasionado por el crecimiento en longitud y grosor de los huesos y músculos. El futuro futbolista deberá basar el trabajo de desarrollo de la fuerza mediante trabajos por parejas y auto cargas.

 De los 14 a 16 años, tiene lugar un incremento acentuado del volumen corporal, primero en longitud y luego en grosor, lo que supone un alto incremento de la fuerza muscular, hasta casi un 85% de la fuerza total. Será la edad indicada para el trabajo de sobrecargas con pesos ligeros, balones medicinales, etc.

De los 17 a 19 años, se completa el crecimiento muscular hasta el 44% de la masa corporal de un individuo adulto. Es la edad ideal para la iniciación del trabajo con pesas (pesos no máximos).

En todo momento debe tenerse en cuenta que el trabajo de fuerza debe ir encaminado a el aumento de la potencia, factor importantísimo en el fútbol.

De los 20 a los 25 años, se mantiene el nivel de fuerza. A partir de esta edad y hasta los 30 años, se obtiene el máximo % de fuerza en ambos sexos. Será necesaria la realización de ejercicios específicos de los diferentes grupos musculares, tanto para el trabajo de la fuerza general como de la específica.

Tras sobrepasar los 30 años, la fuerza sufre un descenso paulatino, frenado únicamente con trabajos físicos adecuados de mantenimiento.

B.- EVOLUCIÓN DE LA RESISTENCIA:

Es un hecho constatado que la resistencia aumenta, de forma más o menos constante, a lo largo de la infancia y la adolescencia, y que representa un factor de primer orden en el mantenimiento de la salud.

Desde edades muy tempranas el organismo está preparado (tanto a nivel cardio- respiratorio como metabólico), para poder realizar trabajos en busca de la mejora de la resistencia aeróbica.

Cuanto antes se pueda comenzar dicha labor será mucho mejor para el desarrollo posterior.

Recordamos que la resistencia anaeróbica es una capacidad fundamental para el futbolista, pero es una cualidad poco propicia para el desarrollo en las primeras edades e incluso un exceso de trabajo anaeróbico puede suponer un peligro para el propio desarrollo biológico.

La actividad anaeróbica sufre una aceleración importante en la pubertad. Esta es la edad más adecuada para el inicio y el desarrollo de este tipo de resistencia. 

La entrenabilidad de la tresistencia aeróbica aumenta considerablemente a partir de los 8 años por la posible hipertrofia del músculo cardíaco. Hasta los 10 años debe realizarse un tratamiento integrado de la resistencia, fundamentalmente por métodos naturales- continuos, en el conjunto de las  actividades físicas, evitando su preparación específica la resistencia aeróbica.

A los 8-9 años se produce un aumento significativo en el rendimiento del niño, a los 11 años un relativo estancamiento y en torno a los 13 años se comprueba que los chicos experimentan un gran aumento, mientras que las chicas no solo no la aumentan, sino que en muchos casos se estancan. Por tanto, los chicos poseen mejores requisitos para el entrenamiento de la resistencia en estas edades.

De los 15 a los 17 años, la capacidad de resistencia aumenta considerablemente, alcanzándose niveles máximos de resistencia aláctica. En torno a los 20 años será cuando el individuo esté preparado para realizar esfuerzos intensivos, que supongan la mejora de la resistencia anaeróbica láctica, ya que el organismo estará más preparado para tolerar la acumulación de lactato.

Entre los 20 y 30 años, tenemos la fase de mayor capacidad, tanto para esfuerzos aeróbicos como anaeróbicos. De los 30 años en adelante, la resistencia comienza a decaer, aunque más lenta que la fuerza y la velocidad. En estas edades, con un trabajo adecuado se puede mantener a niveles muy altos.

C.- EVOLUCIÓN DE LA VELOCIDAD:

Es necesario comenzar el desarrollo de la velocidad en un intervalo de años muy determinado, de tal forma que si no se desarrolla en el momento oportuno no se podrá desarrollar posteriormente hasta límites óptimos.

El entrenamiento de la velocidad puede iniciarse en edades tempranas, en especial la velocidad de reacción. Los niveles de velocidad van en aumento llegando a alcanzarse los valores máximos alrededor de los 19 a 24 años.

Es fundamental el desarrollo armónico de la velocidad gestual y de la velocidad con balón, esta se deberá ir adecuando al resto del trabajo. 

De los 3 a los 8 años no debemos incidir directamente sobre la velocidad. El carácter lúdico explosivo de los movimientos a esta edad va a favorecer la práctica de acciones que mejorarán el desarrollo posterior de esta cualidad.

De los 6 a los 9 años, se produce un incremento de la velocidad. Los movimientos acíclicos se completan y la frecuencia motriz mejora notablemente. Se puede conseguir una gran mejora de la frecuencia y de la velocidad de movimiento.

De los 8 a los 10 años, es un período sensible para iniciar el desarrollo de la velocidad de reacción de ambos sexos. Se propone el método de relevos y juegos.

De los 9 a los 11 años, existen niveles de coordinación satisfactorios que favorecen el desarrollo de factores como la frecuencia y la velocidad gestual, aunque con carencia de fuerza.

De los 10 a los 12 años se mantienen las características del período anterior, y aparece la fase sensible para la mejora de la velocidad frecuencial y de movimiento en ambos sexos (fuerza- explosiva y fuerza- velocidad). Los tiempos de latencia y de reacción se van disminuyendo hasta aproximarse a valores de adulto.

En torno a los 11 y 12 años, es un buen momento para la realización de tareas motrices específicas de velocidad.

De los 12 a los 14 años, la fuerza adquiere índices mayores y se dan importantes diferencias en la coordinación, también llamada “torpeza adolescente”, algo que limita la velocidad.

De los 14 a los 16 años, se adquiere la máxima frecuencia gestual de forma que se igualan los tiempos de reacción a los adultos. El sistema anaeróbico láctico y la fuerza muscular se acercan al momento adulto (80%) por lo que es una buena etapa para la detección de talentos en pruebas que precisen máxima velocidad de reacción. A partir de los 14 años se debe enfocar el trabajo a ejercicios de fuerza-velocidad y a partir de esta etapa los métodos de entrenamiento son iguales que los de los adultos pero con un menor volumen.

A los 17-18 años se alcanza el 95% de la velocidad máxima, mejora notablemente la velocidad cíclica y el sistema anaeróbico se encuentra al 90%.

A partir de esta edad se estabiliza el desarrollo de la velocidad y en torno a los 25 años comienza a bajar si no se mantienen los entrenamientos de dicha capacidad.

D.- EVOLUCIÓN DE LA FLEXIBILIDAD:

La falta de desarrollo de la flexibilidad ha supuesto desde siempre uno de los puntos negros del entrenamiento de los futbolistas, seguramente por el desconocimiento de la gran importancia que tiene dicha capacidad para el desarrollo general y específico del futbolista.

Las cualidades físicas básica evolucionan y aumentan sus valores desde el nacimiento hasta la tercera o cuarta década de vida, en cambio la flexibilidad es la única que involuciona, es decir, sus valores mayores son en las edades tempranas y a medida que pasa el tiempo sus decrecen sobre todo a partir de los 30 años. Por ello es fundamental comenzar el trabajo lo más pronto posible.

La máxima flexibilidad se encuentra en la infancia, aunque también hay un cierto apogeo al inicio de la etapa puberal, más concretamente, alrededor de los 10-12 años y después se va perdiendo progresivamente.

En las primeras etapas del futbolista normalmente se asocia la flexibilidad al calentamiento y la vuelta a la calma. Aunque los métodos más recomendables para estas edades son los activos por su carácter más dinámico, lúdico y por fomentar el control muscular (si se realizan correctamente), se pueden aplicar métodos estáticos en la vuelta a la calma para la relajación y la disminución del tono muscular.

Por ello esta es una cualidad cuyo inicio en el trabajo es temprano, se puede realizar con niños pequeños, se puede trabajar a diario en sesiones especificas o como parte de los calentamientos o periodos de recuperación en la parte principal o vuelta a la calma de un entrenamiento y también debemos tener en cuenta que las mujeres presentan mayores valores de flexibilidad  que los hombres.

Hasta los 6 años, el aparato locomotor se caracteriza por su gran elasticidad, estando indicadas las actividades globales, de movimientos básicos que le permitan ejercer libremente su motricidad.

De los 6 a los 12 años, el descenso no es muy importante, pero justamente a partir de esta edad, a causa de los cambios hormonales y el crecimiento antropométrico tan acentuado, se producen una serie de cambios en la extensibilidad, hasta entonces mantenida, abriéndose un punto de ruptura en la progresión de la flexibilidad, ya que se acentúa su regresión. A partir de esta edad, el descenso dependerá mucho de la actividad del sujeto y de su particular constitución.

Entre los 6 y los 8 años se sugiere recurrir a las formas jugadas y entre los 9 y los 10 años los recursos principales pasan a ser los ejercicios construidos y las destrezas. El niño  ya puede mantener una posición en forma estàtica y se introduce cuidadosamente el trabajo por parejas. Hasta los 10 años se puede decir que la pérdida de flexibilidad que experimenta el cuerpo humano es prácticamente nula.

A partir de los 11 años se comienza a perder flexibilidad de manera notoria, esta pérdida se puede retrasar si se ha trabajado antes con movimientos tanto pasivos como activos en la totalidad de las articulaciones. Será una edad óptima para el desarrollo de dicha capacidad ya que posteriormente (con más edad) será muy difícil poder alcanzar resultados claramente favorables.

Entre los 11 y los 14 años se pueden implementar todas las formas de trabajo, métodos y técnicas para el desarrollo de la flexibilidad, trabajando en función de los gestos cotidianos y el entrenador debe encontrar allí la materia prima para seleccionar sus ejercicios. Conviene combinar trabajos de soltura, movilidad y estiramiento.

En definitiva, la flexibilidad es una capacidad que sigue un proceso natural de involución, si no se le presta cierta atención, ésta sufrirá un empeoramiento paulatino. Se deben evitar brusquedades e hiperextensiones y garantizar unas condiciones seguras de trabajo. Todo lo que no se trabaje será tiempo perdido con respecto a dicha capacidad.

E. EVOLUCIÓN DE LA COORDINACIÓN:

Esta es una capacidad ante la cual nunca es pronto para comenzar a trabajar en su desarrollo.

En estas primeras edades, puede resultar muy importante el trabajo de la coordinación dinámica general con el objetivo del aprendizaje y mejora de las diferentes formas de desplazamiento (andar hacia delante, andar hacia atrás, correr, etc.).

Al mismo tiempo surge la necesidad de comenzar a relacionarse con objetos y por ello de la necesidad de la coordinación segmentaria- táctil- visual (apretar, soltar, tirar, recoger, etc).

Por último y también como consecuencia de la propia actividad humana surge la necesidad del desarrollo de cualidades coordinativas más complejas (saltar, mantener el equilibrio, subir escaleras, bajar escaleras, conducir o transportar objetos, etc.), tanto a nivel intramuscular como a nivel intermuscular.

Será desde el comienzo a dar las primeras patadas y durante estos primeros años futbolísticos (aproximadamente a partir de los 6, 7 años) cuando se conseguirán unos resultados sorprendentes en cada trabajo de coordinación gestual con y sin balón.

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