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¿Qué significa tirar un penalty a lo Panenka?

 

 

La final del campeonato de europa de selecciones nacionales de  1976 llegó a los penaltis. Checoeslovaquia se enfrentaba a la campeona del Mundo Alemania, con Beckebauer y Muller como grandes estrellas. Panenka era un tipo normal, mediapunta sin demasiada velocidad pero con buena visión de juego. Tampoco hubiera sido muy famoso sino hubiera sido por lo que hizo. Lo que hizo significó el triunfo de un país que había llegado dos veces a la final del campeonato del mundo, pero la mayoría de los aficionados en ese momento al fútbol en Checoeslovaquia no las habían visto.
Le tocaba a él lanzar el último y definitivo penalty. Práctica no faltaba. En los entrenamientos al final de estos, hacía una apuesta con el portero Viktor, a ver quien tiraba o paraba mejor los penaltys. Al ver que Viktor siempre se los paraba, pensó que tenía que haber alguna manera de hacer retrasar el vuelo de la pelota sin que le diera tiempo al portero para pararla.

De eso se acordó Panenka cuando le quedaban 11 metros para proclamar a su país mejor equipo de Europa. Fue algo
maravilloso, los 30.000 espectadores que abarrotaban el Estadio del Estrella Roja no se lo creían, Maier en el suelo parecía hipnotizado, "groggy" como si le hubiera dejado en estado de Shock la fantástica parábola.
Nunca Maier podía haber imaginado tal crueldad con su historia. Para muchos el mejor portero de la Historia, para el resto, el tipo que encajó el penalty de Panenka. Esa parábola medio picada, cuando la carrera anunciaba un cañonazo de desahogo ante tal nerviosismo es la perfección llevada a su máxima potencia en un penalty. La frialdad con la que Panenka tiró el penalty es digna de análisis, jugó a ser portero y en ese juego particular que mantenía con Viktor pensó acertadamente que ningún portero se queda en medio de la portería esperando un tiro a media altura y flojito, que siempre se vencen a un lado.
Panenka arriesgo fuerte, el fallo le hubiera sepultado en los más bajos fondos del fútbol nacional e internacional y hubiera sido objeto de mofa, pero el acierto le catapultó a boca de todos los chavales del mundo cuando fanfarronean ante sus colegas que ellos saben tirar penaltys a lo Panenka, sin ni siquiera saber la Historia.

Todos los penaltys entrañan un conflicto psicológico extraño, la angustia ante la posibilidad de que el portero te lo adivine, el pensar que el 10% de posibilidades de que te lo pare, aumenta cuando tiras con un disparo facilito y al medio. Pero el penaly de Panenka era tan loco como racional, y por eso entró. Gracias, Panenka.

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