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¿Cómo influye la meteorología y el terreno de juego en un partido? (2)

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B.- ESTADO DEL TERRENO DE JUEGO:

1.- Terreno mojado:

El balón adquiere velocidad desde el mismo instante en que toca el suelo. Circula más rápido y su control es delicado.

Los jugadores técnicos y ágiles se ven favorecidos en relación con los jugadores más pesados y los atacantes que pueden tomar la iniciativa tienen ventaja.

Los pases deben ser dirigidos a los pies y los pases largos dosificados.

Los tiros a ras de tierra son muy potentes y difíciles de controlar por el guardameta. Los atacantes deberán seguir todos estos tiros para aprovechar cualquier balón perdido por el guardameta.

El guardameta deberá escoger muy bien sus guantes, ya que, como el balón está mojado, será muy difícil atajarlo.

El guardameta despejará preferiblemente con los puños en los balones aéreos y los defensores deben estar muy concentrados para asegurar una protección eficaz a su guardameta.

2.- Terreno transformado en barrizal:

Las detenciones imprevistas del balón en el barro o en el agua hacen muy difícil la precisión en el juego y su elaboración constructiva.

El control del balón, por el contrario, es más fácil.

Habrá que evitar el juego corto a ras de suelo y nunca pasaremos hacia atrás a nuestro guardameta. Se preferirán los pases largos aéreos, a fin de evitar duelos peligrosos, los que cansan prematuramente a los jugadores y pueden provocar lesiones.

Hay que evitar las carreras con el balón en los pies y los driblings.

Este estado del terreno supone una ventaja para los jugadores atléticos quienes deben hacer valer sus cualidades combativas y físicas.

Los guardametas deben despejar con los puños y lo más lejos posible los balones aéreos.

En el área de penal se debe estar atento a la posible frenada o detención imprevista del balón.

3.- Terreno de tierra:

El balón rebota más alto que sobre el césped. Si el terreno está seco y duro el balón tendrá un bote mayor de lo habitual sobre hierba, ya que la hierba amortigua un poco el bote y por esto bota un poquito menos. El control es más difícil y requiere mayor tiempo para adaptarse.

Es conveniente entregar el balón en los pies.

Los equipos técnicos se ven favorecidos. Pero a la hora de pegarle al balón ya sea un despeje, un tiro o un centro, los botes en tierra dura son traicioneros ya que justo en el momento de darle al balón, éste puede dar un botecito o puede botar irregularmente. Los intercambios serán más rápidos y el juego a veces parecerá precipitado.

Los atacantes provocarán errores defensivos hostigando a los jugadores contrarios y aprovechando cualquier rebote imprevisto. Los otros jugadores apoyarán este trabajo de hostigamiento, a fin de sacar provecho de los despejes y de los pases mal ejecutados de los defensores.

Si el terreno es irregular el control del balón es difícil y se pierde tiempo en dominarlo y los rebotes del balón pueden provocar situaciones imprevistas donde el oportunismo y una gran atención son determinantes.

Si el terreno de tierra está encharcado, en los pases rasos, el balón a menudo se queda a mitad de los pases por lo que hay que darle bien fuerte al balón.

En cambio, en los pases elevados, el balón con el barro y el agua pesa el doble de lo normal, aparte de las medias y las botas de juego que también pesan bastante más, y si a eso encima le sumamos que el balón se queda "pegado" al terreno de juego, supone un considerable esfuerzo físico.

C.- DIMENSIONES DEL TERRENO DE JUEGO:

1.- Terreno largo y estrecho:

Ventaja para la defensa, ya que el frente de ataque a vigilar es restringido porque el campo es estrecho, pero debe vigilar su espalda y la velocidad de los atacantes en sus desmarques en balones en profundidad si el campo es largo.

El equipo ofensivo debe explotar al máximo la profundidad del terreno, a fin de evitar la concentración de jugadores en el mediocampo.

A causa del natural reagrupamiento de jugadores, los duelos serán frecuentes.

2.- Terreno ancho:

Ventaja para los atacantes, ya que tienen la posibilidad de abrir el juego por las bandas y de alternar permanentemente los pases laterales y los pases en profundidad.

Sobre el plan defensivo conviene organizar un reagrupamiento atinado, a fin de incitar a los delanteros contrarios a correrse hacia el centro del terreno de juego.

La cobertura mutua adquiere una importancia determinante, así como las paredes.

3.- Terreno pequeño:

Ventaja para los jugadores ágiles y técnicos.

Favorable a las permutaciones de los jugadores en la ofensiva.

El reagrupamiento defensivo se ve favorecido.

4.- Terreno grande:

El equipo que posee mejor condición física debería tener ventaja.

Se deben buscar al máximo los cambios largos de orientación del juego.

Defensivamente hay que poner gran atención en la vigilancia de los espacios, a fin de anticiparse a los pases. La marcación individual es difícil, sobre todo en el medio campo.

La elaboración constructiva puede ser comenzada desde la zona defensiva.

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